#TBT49: El continuo trasiego de entrenadores

EL CONTINUO TRASIEGO DE ENTRENADORES EN EL DÉPOR

Se confirmó el descenso del Dépor a Segunda División, ya no podemos echar mano de las matemáticas. La lamentable temporada sólo podía concluir de una manera, con este descenso anunciado desde hace tiempo y sin tener que esperar a la última jornada, como sucedió en los dos descensos anteriores; todavía faltan tres jornadas para el final de la liga.

En el descenso han influido, en mayor o menor medida, los continuos cambios de entrenador. Este año han dirigido al Deportivo tres entrenadores. Este es el cuadro numérico de los tres entrenadores que han dirigido/dirigen al Dépor este año:

Leyenda tabla: J: Partidos Jugados, G: Partidos Ganados, E: Partidos Empatados, P: Partidos Perdidos, PT: Puntos, F: Goles a favor, C: Goles en Contra.  ** Se obtiene de dividir los puntos en juego entre los puntos obtenidos.

Si analizamos estos datos con más detalle, la primera conclusión que se me ocurre es que el cambio de entrenador no ha mejorado los resultados del equipo. Los tres entrenadores no han conseguido más de dos victorias, pero el porcentaje de victorias en relación a los puntos en juego es ligeramente mejor con Pepe Mel que en la era Seedorf y aún es peor con Parralo como entrenador.

Se puede argumentar el nivel de dificultad de los rivales. Es verdad que Mel dirigió al Dépor aprovechando el calendario más asequible, de la 2ª a la 9ª jornada. Pero esa teórica menor dificultad también la tuvo Seedorf, que entrenó al Dépor en 6 de esas jornadas más asequibles (4ª a 9ª de la segunda vuelta). El calendario más difícil lo tuvo, al menos en teoría, Parralo.

La sangría goleadora se produjo sobre todo en época de Parralo, 33 goles encajados en 13 partidos, un promedio de más de 2.5 goles por partido. Curiosamente con Mel y con Seedorf marcamos y encajamos los mismos goles, pero el madrileño se sentó en el banquillo blanquiazul menos veces que el holandés (que todavía lo ocupa).

Y hay otro hecho que juega a favor de Mel: cuando fue cesado todavía no estábamos en puesto de descenso, le sacábamos dos puntos a la U.D. Las Palmas, que era el equipo que marcaba el descenso. En cambio, Parralo fue cesado ya en puestos de descenso, a tres puntos de la salvación. Con Seedorf las cosas han ido a peor si cabe, ya estamos en Segunda y a la friolera de 12 puntos de nuestro predecesor, el Levante.

Al margen de números, si analizamos el juego del Dépor con los tres entrenadores, es evidente que con Pepe Mel no había una idea clara de juego. El entrenador decía proponer una idea de juego combinativo, que luego no se plasmaba en el terreno de juego. Se abusaba del juego en largo y en las alineaciones contó muy poco con centrocampistas creativos, como Emre Çolak o Carles Gil. Vivimos de las individualidades: el buen estado de forma de Fede Cartabia y los chispazos de Lucas, Andone o Adrián.

Con Parralo empezamos jugando bastante bien, ejecutando muy bien la presión arriba para robar en campo contrario, y con ese sistema de juego el equipo hizo buenos partidos contra el At. Madrid, Las Palmas (con victoria incluida) y Málaga (pese a perder), pero con el paso de los partidos el equipo abandonó esta forma de jugar y en ningún momento se solucionó la sangría de goles en defensa.

Ya con Seedorf parecía que esa sangría se estaba reduciendo, pero tampoco marcábamos goles. Había un empeño por el juego directo, sin combinaciones, sin utilizar un centrocampista de enlace. Clarence Seedorf jugaba con tres mediocentros poco creativos y tres delanteros, algunos de ellos jugando fuera de su sitio natural (Véase Lucas o Adrián). Cuando por fin puso en el equipo a un centrocampista creativo que pudiera dar el último pase, Emre Çolak, el equipo mejoró en ataque, pero no lo suficiente para salir del pozo. Se perdió mucho tiempo con el 4-3-3 y el cambio de sistema llegó demasiado tarde.

En fin, con estos números saquen sus propias conclusiones. La mía es que, en general, el continuo trasiego de entrenadores no ha beneficiado a la mejora del juego ni de los resultados y ha sido uno de los factores, aunque no el principal, que nos ha llevado a esta temporada desastrosa que nos condena al pozo de la Segunda División.