#TBT47: ¡¡¡Qué bueno que viniste Leo!!!

Hoy voy a hablar de alguien que no era ningún crack, no daba los mejores pases y asistencias, ni hacía rabonas, ni solía marcar goles; pero dentro del terreno de juego lo daba todo, y precisamente por ese espíritu de lucha se ganó a la afición deportivista. Un currante, un obrero del fútbol, el clásico jugador de equipo, que también hacen falta para ganar los partidos: Lionel Sebastián “Leo” Scaloni.

Aterrizó en A Coruña en diciembre de 1997 con sólo 19 años de edad, de la mano de su hermano Mauro, con la apertura del mercado de invierno de la temporada 1997-98, utilizando parte de los 4000 kilos del “expolio” de Rivaldo, con los que también llegaron en ese mercado el “Loco” Abreu, “Manteca” Martínez y Mustapha Hadji. El Dépor se hallaba en una situación clasificatoria difícil, en puesto de promoción de permanencia, y buscó refuerzos en el extranjero, con suerte bastante dispar.

Leo Scaloni se ganó enseguida a la afición por su espíritu de lucha y ese carácter que suelen tener los jugadores argentinos dentro del campo, que transmitía a sus compañeros y a la grada. Aún recuerdo sus declaraciones cuando marcó el gol contra el Hamburgo, el primero del Dépor en Riazor y la primera victoria en Champions. Fue un golazo, en un gran disparo desde fuera del área, que además supuso una victoria muy importante, y lograda en el último minuto. Leo, con su habitual modestia, declaró: “vi el balón, cerré los ojos y lo pateé”. No necesitó mirar a la portería, remató con el alma, con el alma blanquiazul. 

Con el Dépor formó parte de la mejor plantilla que hemos tenido en la historia; ganó la Liga, la Copa del Centenariazo y dos Supercopas. Hay una anécdota en la final del Centenariazo, al final del partido Scaloni terminó en calzoncillos; y ésta es la explicación del jugador, en una reciente entrevista realizada para la Revista Líbero, que os recomiendo que leáis en su totalidad: “…la camiseta no la iba a regalar. Aquella camiseta era sagrada, la tengo guardada. Habia 30.000 coruñeses que te pedían algo… Pues nada, tomad los pantalones…”

En esa misma entrevista le preguntan sobre el momento en que se dieron cuenta que podían ganar ese partido y ésta fue su respuesta: “Para mí hay un momento que marca la final. A los pocos minutos le hago una entrada a Raúl y él sigue cayéndose, pero se lleva la pelota. Viene Mauro Silva y lo tira otra vez. Pitan falta, se empiezan a pelear entre ellos y nos metemos todos. Me encaro con Roberto Carlos, empujo a Raúl, empujo a Zidane, sale Molina en un sprint de 40 metros para pelear con Raúl. Ahí es cuando me dije: estamos en vuestra cancha, pero mirá que nosotros venimos dispuestos a todo…”. Ahí se ve claramente el carácter ganador de Lionel Scaloni, que transmitía a sus compañeros y que convertían al Dépor en una auténtica piña.

Jugó ocho temporadas en el Deportivo y todavía hoy no nos explicamos por qué se fue, rescindiendo su contrato antes de empezar la temporada 2006-2007, al parecer por una mala sintonía con el entrenador Joaquín Caparrós. Scaloni lo explica en la misma entrevista de la Revista Líbero: “Tuve un problema con el técnico, con Caparrós. Era un año fundamental, porque quería jugar el Mundial del 2006 y necesitaba jugar en la posición donde me quería el seleccionador argentino… Fue la primera vez en mi vida que pensé por mí y no en el grupo. El entrenador no me veía y fue claro, me dijo que no iba a jugar. Me fui cedido a Inglaterra, jugué el Mundial y cuando regresé  Caparrós me dijo que no me quería”. Una vez más se ve la honestidad de este jugador, entonando el “mea culpa” de que pensó más en sí mismo que en el beneficio del grupo.

El martes estuvo en Riazor como un aficionado más del Dépor, sufriendo como uno más de nosotros; y no se fue con las manos vacías, se llevó la bufanda de A Centenariazo, recibida de manos de nuestra vicepresidenta Cristina. Y sobre todo se llevó todo el cariño del deportivismo y el deseo de que los caminos de Leo y del Dépor se vuelvan a encontrar muy pronto.

“Vení, vení, cantá conmigo

que un amigo vas a encontrar

que de la mano del Scaloni

todos la vuelta vamos a dar”

“Y aquí nadie se rinde, ¡¡¡PÓDESE, FORZA DÉPOR!!!”