#TBT41: “Soy una mezcla entre Ronaldo y Rivaldo” – Paquetes en blanquiazul – Cap. II

Retomamos esta serie dedicada a jugadores llegados del extranjero, que prometían mucho pero que, en mayor o menor medida, no cumplieron las expectativas generadas con su fichaje.

En su momento se esperaba mucho del fichaje de un mediocentro macedonio de nombre complicado, Dragi Kanatlarovski, “Kana”. Fue fichado para liderar el juego del Depor que buscaba el ascenso en la temporada 1990-91, pero su rendimiento dejó bastante que desear y en ningún momento pudo reemplazar al jugador que dirigía el juego del Deportivo en esa época, Jon Aspiazu, hoy segundo entrenador del Barça de Ernesto Valverde.

Con la vuelta a Primera en 1991 Lendoiro abrió la conexión búlgara, y llegó a fichar ese año a dos jugadores búlgaros: Kiriakov y Kirov, e incluso estuvo a punto de venir un tercero, Slatcev.

Iljan Ivanov Kiriakov venía con la vitola de jugador internacional búlgaro, de una selección que en esa época lideraban Lubo Penev y Hristo Stoichkov. Al principio se pensó que se fichaba un jugador con gran calidad técnica, pero en su lugar vino un luchador y peleón de mediocampo con ciertas limitaciones y con un rendimiento irregular. En su haber está el decisivo segundo gol de la promoción contra el Betis, en un lanzamiento directo de falta (cuanto hace que en los últimos años no vemos esto); sin ese gol seguramente no hubiera venido todo lo que vino después, el Súper Dépor.

Atanas Kirov jugaba de delantero centro y apenas jugó algún partido de Copa del Rey y pasó con más pena que gloria por el Deportivo.

Esa misma temporada llegó ya en la segunda vuelta un mediocentro brasileño, Dinho, pero apenas jugó dos partidos, sin llegar a mejorar lo que había en plantilla.

En la temporada 95-96 Lendoiro fichó a un técnico de prestigio, John Benjamin Toshack. El galés se trajo a una joven promesa del fútbol serbio, Branko Milovanovic. Lo describió como “el cerebro del futuro Dépor”, pero ya sea por su juventud o por la fuerte competencia que tenía en el mediocampo apenas jugó una docena de partidos, pasando bastante desapercibido. Esa misma temporada fue fichado procedente del Rácing de Santander el delantero internacional ruso Dimitri Radchenko; tuvo un debut rutilante en el Teresa Herrera, realizando un gran partido y marcando un gran gol al Real Madrid. Pero su rendimiento no fue el esperado y al año siguiente ya abandonó el Dépor con destino Vallecas.

Y en la siguiente temporada llegó el protagonista del título de esta serie de #TBTs: el delantero brasileño Renaldo Lopes da Crus. Vino con ínfulas de estrella: “soy una mezcla de Ronaldo y Rivaldo, pero me puedo comparar con Ronaldo; tengo la misma velocidad, el mismo dribling y la misma llegada. Ya lo he demostrado en Brasil”. Pero enseguida mostró sus carencias; ni siquiera brilló en la faceta goleadora, sólo marcó 5 goles en 23 partidos, y demostró su torpeza en muchas acciones. Al año siguiente regresó a Brasil, fue cedido al Corinthians.

Aprovechando la vorágine de extranjeros que trajo la Ley Bosman a Europa, Lendoiro fichó a todo un príncipe nigeriano, Peter Rufai. Siempre estuvo a la sombra de otro africano, Jacques Songo´o, y lo poco que jugó se caracterizó por sus “cantadas” espectaculares. Eso sí, fuera del terreno de juego era un tipo simpático, un “bon vivant” que se hartó de comer marisco en A Coruña.

La sombra de Songo´o era alargada, y las buenas actuaciones del camerunés llevó a que “calentaran banquillo” otros dos guardametas que venían con cierto prestigio al Dépor: el checo Petr Kouba y el portugués Nuno Espiritu Santo.

La temporada 97-98 fue muy agitada. “El robo a mano armada” del Barça, llevándose a Rivaldo cuando sólo faltaban unas horas para cerrar la inscripción de jugadores para Europa, provocó una temporada convulsa, con resultados peores de los esperados. Los 4000 millones dejados por Rivaldo fueron parcialmente mal invertidos en dos jugadores uruguayos: Sebastián “el Loco” Abreu y Sergio “Manteca” Martínez. Abreu sólo marcó tres goles en la temporada, yendo de más a menos (tuvo un debut esperanzador, marcando el gol de la victoria contra el Sporting de Gijón), hasta desaparecer de las alineaciones. Pero peor fue lo de Manteca, que se caía solo cuando recibía el balón, dando una imagen penosa. Apenas jugó tres partidos en el Deportivo, resultó ser un pufo, muy parecido al de Batrovic, pero el fracaso en su fichaje fue mayor, ya que costó mucho más dinero que el yugoslavo.

Continuará…